lunes, 3 de junio de 2013
viernes, 17 de mayo de 2013
viernes, 3 de mayo de 2013
El teatro de Lope de Vega
Antes de comenzar a ver en clase el teatro Barroco, os propongo un pequeño visionado extraído de la película Lope, en el cual se establecen las bases de su teatro:
miércoles, 24 de abril de 2013
Comentario de Julia Bruña García de 1ºBachB sobre la Celestina
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El
día 18.04.13, pudimos disfrutar la mayoría de los alumnos del
instituto San José de Cortegana, de una maravillosa representación
de la famosa obra La Celestina.
Como
todos sabemos, La Celestina es una obra cómica de Fernando de Rojas
(exceptuando el primer acto que es anónimo) que nos cuenta la
historia de como Calisto, un joven adinerado, se enamora locamente de
Melibea y para conseguir su amor, pide
ayuda aconsejado por sus sirvientes a Celestina, una vieja alcahueta
codiciosa que embruja a Melibea con sus palabras y poderes para
volverla loca de amor por Calisto.
La
compañía de teatro Atalaya, aún contando con la dificultad de
adaptar una obra literaria que no estaba hecha para ser
representada, hicieron un gran trabajo digno de admiración debido a
la sencillez de sus decorados y por supuesto la inigualable actuación
de sus actores y actrices. Insisto en que la representación está
tan bien adaptada que no se han
dejado atrás ningún acto de los que presenta la obra original y al
igual que en la obra se han introducido muy
inteligentemente los temas de la pasión, la codicia, el sexo y la
muerte.
Personalmente,
me ha parecido una magnífica representación y adaptación de la
obra. Me ha encantado la manera de representar el embrujo de Melibea
con esas cuerdas rojas, como con unas simples mesas, han recreado el
burdel, el palacio, la torre y todos los demás decorados. En cuanto
a los actores, me parece digno de mención la brillante actuación de
Celestina, que ha representado a la perfección al personaje de la
obra; y también la dificultad de actuar, cantar, los gestos
corporales y bailar que han tenido que llevar acabo todos los actores
durante la representación.
Sin
más dilación, quiero recomendar a todos los apasionados del teatro
que vayan a ver esta maravillosa obra, de la que estoy segura que se
enamoraran, de la misma forma que lo hizo
Melibea
de Calisto.
Julia Bruña García 1ºBachilleratoB
lunes, 22 de abril de 2013
El Quijote Texto V
-Debate sobra la vigencia del Quijote: se cuestiona a los alumnos si piensan que es una obra que tiene validez hoy día: las reflexiones de Sancho, los sueños de don Quijote…
¿Conoces algún Quijote, en tanto que soñador de un “mundo ideal” en tu entorno?
¿Piensa que merece la pena vivir por los ideales de cada uno, hacer realidad los sueños, adoptar la forma de vida que uno cree adecuada y parecer un loco ante los demás?
¿Se deben vivir los sueños de cada uno a toda costa, aún causando perjuicio a terceras personas como fue el caso de don Quijote en el capítulo 8 que hemos leído?
¿Qué tiene don Quijote de cuerdo y qué de loco?
-Los alumnos deberán trabajar por grupos y elaborar una lista con los comportamientos cívicos que detectan en la lectura de las obras de Cervantes y que se han perdido o se conservan hoy día. Como por ejemplo: cortesía con las mujeres, aceptación de la diferencia en el trato personal según las clases sociales etc. En relación con la coeducación veremos el siguiente texto:
PARTE II. CAPÍTULO XLV
DE CÓMO EL GRAN SANCHO TOMÓ POSESIÓN DE SU ÍNSULA, Y DEL MODO QUE COMENZÓ A GOBERNAR
Por tierras de Aragón, don Quijote y Sancho son huéspedes de unos duques, que los retienen para burlarse de ellos. Una de sus bromas consiste en enviar a Sancho (a quien don Quijote ha prometido una ínsula o isla), como gobernador a uno de los pueblos de su señorío, haciéndole creer que es la “Ínsula Barataria”. Advertidos los vecinos de la burla, dispensan a Sancho una gran acogida. Después, lo llevan al juzgado para que dicte sentencia en los casos que se le vayan presentando. Pero sorprende a todos por el buen sentido con que falla. He aquí uno de los asuntos que debe juzgar.
Entró en el juzgado una mujer asida fuertemente de un hombre vestido de ganadero rico, la cual venía dando grandes voces, diciendo:
-¡Justicia, señor gobernador, justicia, y si no la hallo en la tierra, la iré a buscar al cielo!Señor gobernador de mi ánima, este mal hombre me ha cogido en la mitad dese campo, y se ha aprovechado de mi cuerpo como si fuera trapo mal lavado, y, ¡desdichada de mí, me ha llevado lo que yo tenía guardado más de veinte y tres años ha, defendiéndolo de moros y cristianos, de naturales y extrajeros, y yo, siempre dura como un alcornoque, conservándome entera como la salamanquesa en el fuego, o como la lana entre las zarzas, para que este buen hombre llegase ahora con sus manos limpias a manosearme.
-Aún eso está por averiguar: si tiene limpias o no las manos este galán-dijo Sancho.
Y volviéndose al hombre, le dijo qué decía y respondía a la querella de aquella mujer. El cual, todo turbado, respondió:
-Señores, yo soy un pobre ganadero de ganado de cerda, y esta mañana salía deste lugar de vender, con perdón sea dicho, cuatro puercos, que me llevaron de alcabalas y socaliñas poco menos de lo que ellos valían; volvíame a mi aldea, topé en el camino a esta buena dueña, y el diablo, que todo lo añasca y todo lo cuece, hizo que yogásemos juntos; paguéle lo suficiente, y ella, mal contenta, asió de mi, y no me ha dejado hasta traerme a este puesto. Dice que la forcé, y miente, para el juramento que hago o pienso hacer; y esta es toda la verdad, sin faltar meaja.
Entonces el gobernador le preguntó si traía consigo algún dinero en plata; él dijo que hasta veinte ducados tenía en el seno, en una bolsa de cuero. Mandó que la sacase y se la entregase, así como estaba, a la querellante; él lo hizo temblando; tomóla la mujer, y haciendo mil zalemas a todos y rogando a Dios por la vida y salud del señor gobernador, que así miraba por las huérfanas menesterosas y doncellas; y con estos se salió del juzgado, llevando la bolsa asida con entrambas manos; aunque primero miró si era de plata la moneda que llevaba dentro.
Apenas salió, cuando Sancho dijo al ganadero, que ya se le saltaban las lágrimas, y los ojos y el corazón se iban tras su bolsa:
-Buen hombre, id tras aquella mujer, y quitadle la bolsa, aunque no quiera, y volved aquí con ella.
Y no lo dijo a tonto ni a sordo; porque luego partió como un rayo y fue a lo que se le mandaba. Todos los presentes estaban suspensos, esperando el fin de aquel pleito, y de allí a poco volvieron el hombre y la mujer más asidos y aferrados que la primera, ella la saya levantada y en el regazo puesta la bolsa, y el hombre pugnando por quitársela; mas no era posible, según la mujer la defendía, la cual daba voces diciendo:
-¡Justicia de Dios y del mundo! Mire vuestra merced, señor gobernador, la poca vergüenza y el poco temor deste desalmado, que en mitad del poblado y en mitad de la calle me ha querido quitar la bolsa que vuestra merced mandó darme.
-Y ¿háosla quitado?-preguntó el gobernador.
-¿Cómo quitar?- respondió la mujer- Antes me dejara yo quitar la vida que me quiten la bolsa. ¡Bonita es la niña! ¡Otros gatos me han de echar a las barbas, que no esté desventurado y asqueroso!¡Tenazas y martillos, mazos y escoplos no serán bastantes a sacármela de las uñas, ni aún garras de leones: antes el ánima de en mitad en mitad de las carnes!
-Ella tiene razón- dijo el hombre-, y yo me doy por rendido y sin fuerzas, y confieso que las mías no son bastantes para quitársela, y déjola.
Entonces el gobernador dijo a la mujer:
-Mostrad, honrada y valiente, esa bolsa-. Ella se la dio luego, y el gobernador se la volvió al hombre , y dijo a la esforzada y no forzada:
-Hermana mía, si el mismo aliento y valor que habéis mostrado para defender esta bolsa mostrárades, y aún la mitad menos, para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de Hércules no os hicieran fuerza. Andad con Dios, y mucho de enhoramala, y no paréis en toda esta ínsula ni en seis leguas a la redonda, so pena de doscientos azotes. ¡Andad luego digo, churrillera, desvergonzada y embaidora!
Espantóse la mujer y fuese cabizbaja y mal contenta, y el gobernador dijo al hombre:
-Buen hombre, andad con Dios a vuestro lugar con vuestro dinero, y de aquí adelante, si no le queréis perder, procurad que no os venga en voluntad de yogar con nadie.
El hombre le dio las gracias lo peor que supo, y fuese, y los circunstantes quedaron admirados de nuevo de los juicios y sentencias de su nuevo gobernador.
Se comentará la actuación de Sancho, así como la forma en la que se trata a la mujer.
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